El establecimiento de relaciones diplomáticas de Israel con Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin, obtenido gracias a la mediación de Estados Unidos, reaviva las posibilidades del presidente de recuperar el esquivo voto del sector en las elecciones del 3 noviembre.

 

Trump

El establecimiento de relaciones diplomáticas de Israel con Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahréin, obtenido gracias a la mediación de Estados Unidos, reaviva las posibilidades del presidente Donald Trump de recuperar el esquivo voto judío-estadounidense en las elecciones del 3 noviembre.

Animado por su victoria diplomática en Medio Oriente, Trump vaticinó durante la firma de los Acuerdos de Abraham, realizada el martes a toda pompa en la Casa Blanca en Washington, que muy pronto «cinco o seis países» de esa región reconocerán a Israel.

Varios analistas creen que los gestos del magnate inmobiliario hacia el Estado hebreo mejorarán las chances de los republicanos con respecto al voto judío-estadounidense, ya que desde 1968 la tendencía de esa colectividad es votar mayoritariamente a los demócratas.

En Estados Unidos vive la segunda comunidad judía más numerosa del mundo fuera de Israel, conformada por 5,7 millones de personas, establecida principalmente en Nueva York, Los Angeles y Florida.

La estrategia de Trump ha logrado que EAU y Bahréin se sumaran a Egipto (1979) y Jordania (1994) en reconocer al Estado de Israel, a cambio de que el Gobierno hebreo suspenda la anexión de una parte de la Cisjordania ocupada a los palestinos.Trump, quien según sus críticos no ha tenido un buen papel para contener la pandemia de coronavirus, abusando de su narcisismo y aconsejando mal a los estadounidenses (en una oportunidad negó que el uso del barbijo fuera efectivo), buscará su reelección frente al exvicepresidente demócrata Joe Biden.

La revista Time se preguntó recientemente si los llamados Acuerdos de Abraham generarán un aumento de los votos judíos y evangélicos hacia los republicanos, pues la pacificación de esa región era una de las promesas que el actual jefe de la Casa Blanca había hecho en la campaña de 2016.

En agosto de 2019, Trump opinó que el voto judío-estadounidense, que apoyó a los demócratas en un 79% en las elecciones legislativas de 2018, demuestra «una falta total de conocimiento o una gran deslealtad».

Para Sebastián Maril, director de la revista financiera Research for Traders, «Trump va a recuperar algunos votos de los judíos-norteamericanos, concentrados especialmente en Nueva York; veremos si es suficiente porque la iniciativa de paz para Medio Oriente es algo que todo presidente norteamericano quiere lograr desde la época de Harry Truman en la década de 1940».

Maril, quien vivió en Estados Unidos durante 15 años, donde obtuvo un master en Administración en la Escuela de Negocios de Thunderbird, Arizona, dijo a Télam que «un demócrata neoyorquino rara vez vota a un republicano».

«Un demócrata judío que vive en Florida y otras partes puede que sea atraído por estos acuerdos de paz»

SEBASTIÁN MARIL

«En cambio, un demócrata judío que vive en Florida y otras partes puede que sea atraído por estos acuerdos de paz», opinó el analista.

Según la Librería virtual judía, en las elecciones presidenciales de 2016 un 71% de los votantes judíos-estadounidenses apoyaron a la postulante demócrata, Hillary Clinton, mientras que solo el 24% lo hizo por Trump.

En las presidenciales de 2012, Barack Obama ganó con el 51% de los votos, apoyado por 69% de los estadounidenses-judíos, mientras el republicano Mitt Romney obtuvo el 47%, votado por el 30% de dicha colectividad.

Los palestinos, por otra parte, rechazaron el plan de paz para Medio Oriente, elaborado por el yerno de Trump, Jared Kushner, que implica la anexión de un 30% de la Cisjordania ocupada y el Valle del Jordán.

Sin embargo, los acuerdos de Abraham dieron nuevo impulso a la campaña para la reelección de Trump, quien según la mayoría de las encuestas se encuentra varios puntos por debajo del candidato presidencial demócrata.

«En un País donde el voto latino fue a los republicanos en las últimas elecciones, es posible pensar en un escenario donde los republicanos se vean fortalecidos por estos pactos de Trump», dijo a Télam Gustavo Cardozo, profesor de la Universidad Regional del Noroeste del estado brasileño de Rio Grande do Sul (Unijuí).

Para este analista, los Acuerdos de Abraham son una «mejora para la situación regional, porque baja el nivel de confrontación de décadas entre Israel y los países árabes, abriendo las puertas a un proceso de ´statu quo´ que posibilitaría mayores sinergias en materia de colaboración económica y en infraestructura».

«Además, los pactos amplían el cerco de contención al accionar de confrontación que Irán busca mantener con Jerusalén, mediante el apoyo a movimientos terroristas que operan en la región», agregó.