La Cumbre de los Pueblos, la cumbre alternativa a la ministerial de la Organización Mundial del Comercio, se hace por fuera del cordón de seguridad que resguarda a la cumbre oficial. No necesita vallados ni operativos policiales. Es abierta. Sin zonas de exclusión. Elige como sede el barrio de Constitución. Ocupa la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Por Cobertura colaborativa Fuera OMC

FUERA OMCY, como okupa, le encuentra otras funciones al espacio. Los pasillos albergan feriantes. La disposición de las sillas cambia dentro las aulas. Las paredes se llenan de banderas con consignas poliglotas. Todas, sin excepción, denuncian los excesos del libre mercado. La contracumbre va mas allá́ de los limites edilicios. Incluye las calles y veredas del barrio.

Del lunes 11 al miércoles 13 de diciembre, la consigna será una sola: construir soberanías.

En simultáneo, en el Bajo porteño, el neoliberalismo amplia territorios para el capital. Paradójicamente, construye sus propias soberanías. Superpone sus mapas a los nuestros. Un ejemplo de estos nuevos territorios es el mapa de la República Unida de la Soja que reúne tierras argentinas, uruguayas, paraguayas y brasileñas. Ocupadas todas por el monocultivo de soja transgénica. “Este mapa fue elaborado por Syngenta”, nos advierte Carlos Vicente, de Acción por la Biodiversidad, durante el Seminario “Libre comercio y mega-empresas”. Y agrega: “Equivale a once veces la superficie de Costa Rica”.

Los testimonios de especialistas, campesinas y campesinos completan el cuadro del agronegocio: desforestación, expulsión, monocultivo forestal, contaminación y muerte. Frente a este uso intensivo y depredador de la tierra las compañeras y compañeros proponen prácticas agroecológicas.

Dos pisos mas arriba, en el aula HU400, una bandera palestina junto a una argentina sirven de fondo para la consigna: “Las armas que asesinan palestinxs, reprimen argentinxs”. En el taller homónimo se presenta un informe sobre la compra de armas y sistemas de vigilancia a Israel por parte de diferentes gobiernos regionales. Estas compras, en la mayoría de los casos, sortean la discusión parlamentaria y caen en la ilegalidad del decreto y la licitación directa.

Por si fuera poco, la industria armamentística israelí́ asegura que sus productos “fueron probados en campo”. Es decir, en territorio palestino. El Comité́ Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino exige bloqueo, desinversión y sanciones para las empresas sionistas que sostienen la ocupación y colonización de Palestina y, a la vez, son contratistas del Estado Argentino.

En el aula siguiente, en el marco del Foro Feminista frente al Libre Comercio, se discute sobre “código fuente”, “capitalismo infofinanciero”, “capitalismo de plataformas”, “protección de datos personales”, “flujo transfronterizo de datos personales”, “software privativo”. Una de las participantes pregunta: “Si los lenguajes de programación son lenguajes, ¿cómo hacemos para qué no reproduzcan la heteronormatividad?”. Y añade: “¿Por qué no hablamos de trabajo no remunerado o trabajo precario cuando hablamos de producción de datos?”. Ambas, preguntas necesarias para pensar futuros próximos: nuevas formas de trabajo, de control social y de reapropiación de las tecnologías de la información. Usos soberanos de la infraestructura de la red. Espacios autónomos. Alejados del usufructo capitalista de la más flamante de las mercancías: los datos.

Primer día de tres. La Cumbre de los Pueblos denuncia las consecuencias del neoliberalismo. Pero no se queda ahí́. Propone alternativas. Las experiencias de resistencia son muchas y confluirán en el barrio de Constitución por dos días más.

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