El titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac), Juan Irigoin, aseguró hoy que será “muy difícil extraer las partes del avión” encontrado semienterrado tras permanecer 26 días desaparecido, en particular los motores “que son muy importantes para la investigación”.

 

“El avión está semientrerrado y es muy difícil extraer sus partes, sobre todo las más pesadas, que son muy importantes para la investigación, como es el caso de los motores, a los que todavía no se ha podido acceder. Ayer se hizo una buena parte y hoy continúa”, dijo en diálogo con Radio Mitre el director del organismo que tiene a su cargo la búsqueda y salvamento en caso de accidentes aéreos. Además, informó que desde hoy trabaja también en el lugar el Equipo de Antropología Forense, cuya misión es rescatar los restos humanos.

Irigoin indicó, además que el avión Mitsubishi LV-MCV que desapareció en pleno vuelo el pasado 24 de julio con dos tripulantes y un pasajero, “es un avión muy potente pero muy complejo, con una alta tasa de accidentología”, por lo cual “requiere mucha práctica por parte del piloto, particularmente para salir de situaciones de emergencia”.

Sobre la pericia de los tripulantes, Irigoin aseguró que si bien “el copiloto no había volado ese avión en particular”, y el piloto tenía sólo “50 horas de vuelo en este avión”, ambos “eran pilotos perfectamente aptos y entrenados”. “Al ser un avión difícil, habrá que estudiar si la cantidad de horas que tenía el piloto no fueron parte de las causales, pero esto va a ser investigado por la junta de investigaciones”, dijo.

El funcionario volvió a defender el operativo de búsqueda y aseveró que lo “increíble” fue haber dado con los restos de la avioneta.

“Es muy complejo encontrar un avión enterrado, además las características del delta son variantes y dinámicas: uno no ve lo mismo cuando sale dos días seguidos. Uno puede entender que se critique que se haya sobrevolado el área 50 veces, pero la realidad concreta es que que es increíble que finalmente lo hayamos encontrado, porque estaba tapado por el agua y no había ninguna pieza visible”, explicó.

Sobre la demora en el inicio de la búsqueda, el funcionario lo atribuyó a la inexistencia de una declaración de emergencia por parte de los pilotos, sumado a la falta de activación de las balizas de emergencia.

“Los pilotos no habían hecho la declaración de emergencia, y eso explica bastante por qué la búsqueda salió tarde: entendemos que no tuvieron tiempo para hacerlo. Y la baliza de emergencia que todos los aviones tienen para ser encontrados en caso de impacto, nunca se activó”, explicó.

“Lo que el protocolo dice es que se inicia el proceso de incertidumbre, porque como hay un problema de comunicación solamente y se espera que llegue a destino, y la alerta final de desastre se inicia cuando se termina la autonomía de vuelo, con lo cual se interpreta que [el avión] ya no está volando”, agregó.

Por otro lado, Irigoin contó que como parte de la investigación judicial que lleva adelante la jueza Sandra Arroyo Salgado, “hoy va a ir un equipo de antropología forense” que se suma al equipo de búsqueda y rescate de la Anac, y “en esta semana vamos a tener, seguramente, más confirmaciones”.