Reflexiones sobre la crisis en el Transporte Fluvial y cómo afecta la vida de los isleños, más allá de su movilidad.

 

Lanchas Colectivas

Tras una jornada de lucha por las problemáticas que acarrea el largo conflicto en el sector fluvial, me doy la licencia de salir de la estricta nota informativa, para reflexionar cómo éste y otros temas modifican las relaciones entre los isleños.

Como muchos saben, hoy se realizó una protesta isleña en la Estación Fluvial por el interminable conflicto existente en el Transporte Fluvial.

A modo de contextualizar el escenario, podemos resumir el conflicto en algunos puntos más urgentes, para no extendernos demasiado.

Isleños
  • Las lanchas colectivas son el ÚNICO medio de Transporte isleño, para llegar a continente y realizar nuestras obligaciones.
  • Tarifas muchísimo más altas que cualquier medio público de Transporte.
  • Empresas monopólicas: o sea que no podemos elegir viajar en una u otra Empresa.
  • Amenazas de eliminación de recorridos: con dejar sin viajar a 1 solo isleño en su horario y que no pueda ir a su trabajo, alcanza para que el problema sea grave.
  • Sin SUBE: es decir, sin los descuentos en el pasaje que tiene por ej. los colectivos a universos vulnerables: AUH, Veteranos de Malvinas, Jubilados y pensionados, Asignación por embarazo, Plan Progresar, Personal de Trabajo Doméstico, Argentina Trabaja y Ellas Hacen, Monotributo social, Pensiones no contributivas
Empresas
  • Hace años anuncian que su negocio no es rentable
  • No están en el Sistema de Subsidios al transporte público: por lo tanto, le recortan el subsidio al combustible, o sea es menos rentable.
  • En el último tiempo “emprolijaron” lo que las Empresas cobraban por el transporte Escolar: es menos rentable aún.
Sindicato + empleados
  • Su conflicto es que las Empresas no cumplen el Convenio Colectivo de Trabajo: en muchos puntos, entre los que están, trabajadores en negro, horas que no se abonan, francos que no se dan, trabajadores con cargas extras que no son abonadas, etc.
Hasta aquí, el contexto. Ahora, repensémonos.

La movilización de hoy, ciertamente convocó a muy pocas personas, y eso no es una sorpresa para nadie. El problema, es por qué ocurrió, y qué necesitamos para que no vuelva a ocurrir.

No voy a profundizar aquí sobre la Identidad Isleña… estimo, que muchos de mis lectores son isleños y todos saben cómo y en qué comunidad habitan.

Los que habitamos el Delta tenemos una particularidad, y ella, es nuestra gran diversidad.  Entendiendo ésta última como diversidad cultural, familiar, económica y social.

Hay isleños que han nacido en estas tierras, otros hemos cambiado la vida entera para vivir aquí; otros vienen a veces; otros viven en la isla algunos días y otros no… Cualquiera sea su forma de habitar, todos SOMOS habitantes del Delta, y todos nos relacionamos de alguna u otra forma (dicen… que la Isla es peor que un pueblo…. Y es cierto: somos pocos, y nos conocemos mucho).

Además, debemos destacar que NO cualquier persona viven en estas tierras rodeadas y a veces invadidas por el agua. No nos molesta demasiado el aislamiento, y muchas veces el “mal del sauce” hace estragos en nuestras vidas (estragos buenos o malos).

En éste amplio contexto, nos enfrentamos a problemas comunes. Tan comunes son esos problemas, que nos unen, nos atraviesan, aunque no lo veamos. En este caso, un problema en común es el Transporte Fluvial.

Lo cierto es que (en el mejor de los casos) aunque tengamos lancha propia, en algún momento necesitamos salir sin nuestro bote y tendremos que poner un pie, en un “algo” que nos lleve… Ese “algo”, son las Lanchas Colectivas. Si no lo necesitamos nosotros, lo necesitarán nuestros hijos, nuestros padres, o cualquiera que venga a darnos un abrazo.

Se le suma a esta necesidad, que muchos de los que hoy manejan las Lancha Colectivas, SON isleños. O sea que viven el problema de forma doble.

 

La pregunta es: ¿Porque decidimos atentar contra nuestro propio bienestar?

Muchas respuestas a esa pregunta… tantas como la diversidad de nuestra comunidad.

Por un lado, muchas personas refieren a la forma de convocar o las personas que lo hacen.

Al respecto, debemos reflexionar, que las luchas colectivas, las llevan adelante los que pueden y los que desean llevarlas adelante. En el “Hacer” pueden equivocarse mil veces, sin embargo, no es menor el trabajo ejercido; la pasión del trabajo diario, y en última instancia, el beneficio aparejado es para TODOS los habitantes.

Será que no podemos deshacernos de lo mismo que cuestionamos; será que quisiéramos hacerlo nosotros (mucho mejor por supuesto) pero no podemos. Porque hacemos quizás otras cosas muy valiosas también y no tenemos el suficiente tiempo, o no podemos comprometernos a largo plazo.

¿Entonces, no será mejor dejar HACER?

Con esta reflexión no quiero ceñirme al problema del Transporte, ni nombrar a ningún grupo.

Muchas de nosotros que tenemos bote, hoy, amarramos de forma GRATUITA. Por la lucha de un grupo de isleños que se ocupó del tema, lo llevó adelante y lo mantiene…

Ejemplos, sobran en las islas… incansables luchadores por temas ambientales, de energía eléctrica, deficiencias en el correo, el cuidado de perros abandonados, la seguridad, la navegación más segura, y una larga lista de etcéteras, que se fundamentan en los que creemos que nos divide: Nuestra DIVERSIDAD.  

La cuestión aquí, no es CÓMO luchan los que luchan… Sino PORQUÉ lo hacen…

En el fondo, todos sabemos cuáles son nuestros derechos, y que los que luchan, lo hacen por sus derechos y por los nuestros. Y los logros, más allá de quien los ejecute, serán un beneficio colectivo.

También, muchas veces nos oponemos ciudadanos contra ciudadanos. Así escuchamos que los isleños están en contra de los lancheros y viceversa… Peor aún, que los isleños están en contra de las Empresas, y viceversa también.

¿Cuál es nuestro problema como comunidad, que no podemos diferenciar que NO estamos unos contra otros, sino que estamos unos JUNTO a otros, en éstas islas, tan chicas y tan grandes?

Sería absurdo estar en contra las Empresas que muchísimas veces nos hacen favores; contra los lancheros que nos ven a diario y saben más de nuestras vidas que nuestros familiares del continente.

Y todo esto, es bueno que se entienda al revés. Ellos (los empleados y las empresas), no pueden estar contra los isleños, porque SON isleños; porque las empresas MORIRIAN sin los isleños. Porque aquí, sin lanchas, sólo hay PERDEDORES.

Como todos los conflictos, y éste no es la excepción a la regla, tiene una solución. Esta puede ser más o menos creativa, provenir de diferentes fuentes y depender de varios factores.

Los cierto es, que éste conflicto en especial, sólo se destraba si el ESTADO (éste y los que pasaron) se hicieran cargo de sus obligaciones.

Estamos inmersos en una terrible discriminación por parte del Estado. Quizás, por ser una comunidad muy chica, por no representar votos, porque nuestra idiosincrasia siempre fue tranquila, porque los isleños sabemos salir delante de cualquier problema SOLOS, sin depender de nadie.

Pero aquí, el ESTADO nos abandona, nos suelta el cabo sin aviso y no podemos acostumbrarnos, porque tenemos hijos que deben ir a estudiar, porque nosotros elegimos ésta vida y trajimos a nuestros hijos aquí, y debemos luchar por sus derechos, para que tengan un futuro mejor que el nuestro, viviendo en una sociedad más sana y libre.

Con estas reflexiones, volvemos a la misma pregunta del inicio: ¿Porque decidimos atentar contra nuestro propio bienestar?

Isleños de todas las formas: los que nacieron aquí; los que vinieron; los que vuelven a veces; los empleados que viven aquí; las empresas que viven por nosotros; los gremios que existen porque hay empleados; los empleados que sin transporte estarán sin trabajo; los medios que tenemos la obligación de involucrarnos.

TODOS NOSOTROSluchamos por lo mismo: porque el Estado no nos abandone, porque NO debe hacerlo, porque somos tan ciudadanos de este país como cualquier otro ciudadano que este en tierra firme.

Y lo que podemos hacer desde cada casa isleña, es respetar a los que luchan, y dejarlos “hacer”. Respetar, es involucrarnos más allá de nuestras diferencias. Aunque no estemos de acuerdo en los métodos y las formas, tenemos que reconocer que el FIN, es un bien colectivo y DEBEMOS apoyar acciones comunitarias, a veces con la sola presencia.

Porque no podemos seguir mirando sólo “nuestra isla”. Porque “Nuestra Isla” va a desaparecer si desaparece la de al lado…después de todo: esa es la esencia de un HUMEDAL: Un ecosistema diverso en funcionamiento de forma natural.

Mucho que aprender de la experiencia de hoy. Pero los único que sé, es que estamos completamente a tiempo de hacerlo.

No dejemos que nos invadan, con sus políticas erróneas e ineficaces; no dejemos que nos digan COMO vivir. Los Isleños decidimos por nosotros mismos, por eso superamos cualquier situación en completa soledad. Pero esto no depende de nosotros. No tenemos el poder de resolverlo. Es el ESTADO quien lo debe resolver.

Respetémonos, y que la próxima movilización seamos miles. Más allá de todo y de todos.

Vamos a luchar por nosotros, por nuestros hijos, por la vida que elegimos, porque no QUEREMOS que decidan por nosotros.

 Porque SOMOS así: somos ISLEÑOS, y sin Lanchas sólo hay PERDEDORES.

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