El interés turístico por el delta comenzó a crecer a partir del siglo XX, luego de la difusión idílica de escritores como Marcos Sastre, del reconocimiento y empuje que le dio a la región Domingo Faustino Sarmiento en 1855.

por José María Frías

 

Tigre Club
Tigre Club
La colonización de los inmigrantes que trabajaron sus tierras; la llegada del ferrocarril a la estación fluvial; sumado a la “Belle Epoque” con el Tigre Hotel (1890), el Tigre Club (1912) y la posterior apertura de su casino (1927); los vapores de paseo; la ampliación de la flota y ramales de recorridos de las empresas de lanchas colectivas y las regatas organizadas por los clubes de remo que crecieron sobre las costas del Río Luján; dieron lugar a la proliferación de los recreos, especialmente en las islas de Tigre.  
Regatas
Regatas organizadas por Clubes de remo

Los pioneros, fueron el Recreo el Toro, del Río Capitán y Arroyo Toro de islas de Tigre, que data de 1870 y del que ya contamos su historia; y el Recreo Isla Flora, sobre el Río Luján, de 1887, denominado así en homenaje a la hija de la dueña, Doña FEDERICA MEIER. Allí, en un rancho de barro, la familia atendía a los comensales visitantes, que viajaban previamente transportados desde el Continente, en una canoa por sus hijos, Conrado y Carlos.

Este fenómeno no sólo comenzó a darse en Tigre: muy lejos de allí, en el cruce del Canal Alem y el Río Carabelas de las islas de Campana, en 1921 Ernesto Blondeau transformó su almacén de ramos generales en lo que hoy conocemos como el histórico Recreo y su salón de baileque significó para esa época “el lugar” de encuentro vecinal –cuando la zona estaba habitada por muchas familias productoras- y espacio cultural de referencia para toda la región.

Recreo Blondeau
Recreo Blondeau – Foto: Guillermo de la Cueva
Algunos de los recreos isleños perduraron en el tiempo. Otros en la memoria.
También las historias que encierran muchos de ellos que hoy vamos a rememorar.

Existen sucesos tristes que ocurrieron, como el suicidio de LEOPOLDO LUGONES (1938) en la pieza N° 9 de la Hostería El Tropezón, del canal la Serna y Paraná de las Palmas, en islas de San Fernando, inaugurada allá por 1929, por Luis Giúdice.

Recreo El Tropezón
Recreo El Tropezón

Historias de atención de lujo para turistas; como fue el caso del  recreo “Tres Bocas” en islas de Tigre, a fines de la segunda década del siglo pasado; que tenía la fina atención del “Emporio Gastronómico Ligure”, de Ferrando Hermanos, y un fotógrafo retrataba a las damas con sombrillas de mano y caballeros trajeados.

Ya nos referimos en el último encuentro, que la noches de los domingos, arribaba a este lugar el vapor Bernardino Rivadavia de un paseo, animado por una orquesta que tocaba para los turistas que se dirigían al recreo a cenar.

 Historias de visitas ilustres, como la del escritor JORGE LUIS BORGES al salón del Hotel Aeronavegantes, tradicionalmente conocido como Llao Llao, del Río Carapachay, cerca del cruce con el Lujan; a comer y disfrutar del paisaje.

Aeronavegantes
Hotel Aeronavegantes

Historias de emprendedores, como la que encierra la casona de 1898, que ocupa hoy el recreo “Bonanza”, a orillas del Carapachay, a mitad de camino entre el Lujan y el Paraná; que perteneció en la década del 30 al suizo RICARDO HOFLER, quien junto a su esposa IDA, allí se dedicaron a las plantaciones de frutas e hicieron cavar una laguna hoy muy conocida: “Idahome” (“hogar de Ida”).

Bonanza
Bonanza

Historias poco conocidas, como de la vida de exitosos guionistas de famosos personajes de la televisión; como es el caso del periodista y escritor CESAR BRUTO, que hacía los famosos monólogos del querido Tato Bores; quien vivió allá por 1967, en una cabaña sencilla llamada “Casa Warnes”, o “Casa Napoleón Verdadero”; que es una de las del complejo de la tradicional hostería alemana Alpenhaus, del arroyo Rama Negra de las islas de Tigre, cerquita de la casa de MARCOS SASTRE, autor en 1850 del “El tempe argentino”. 

Casa Warnes
Casa Warnes

 O de espacios de recreos que se recuerdan con nostalgia; como la pileta y las construcciones azulejadas del recreo “Galeon de Oro”, sobre el Río Sarmiento y Arroyo Gambado, muy cerca de la fluvial.

Pileta del Recreo el Galeón de Oro

O recreos que ya no lo son, pero cuyas edificaciones aún perduran; como el Naón”, sobre la costa del Río Parana de las Palmas y esquina del Carapachay; que fue vendido en 1965 para la instalación del Cuartel Central de Policía de Islas. Allí, en la esquina del parque, se exhibe y podemos contemplar la excelentemente conservada la cúpula de lo que fue la IGLESIA FLOTANTE CRISTO REY.

Cuartel de Policía
Cuartel de Policía en 1965 – Ex Recreo Naón

O el Recreo Trovetto, con su salón de baile donde llegó a celebrarse el “día del isleño”, también a orillas del Paraná de las Palmas y el arroyo Cruz Colorada; hoy llamado Marco Polo.

Recreo Trovetto
Recreo Trovetto (Foto Miriam Villate)

Con el tiempo, durante fines del siglo XX hasta la actualidad, continuó el proceso de proliferación de nuevos, confortables y modernos recreos, hosterías, clubes y restaurantes, no sólo en islas de Tigre, sino que también en el delta de San Fernando, Escobar y Campana.

La estadía en alguno de ellos, por más breve que sea, sumado al paseo en lancha colectiva, sin importar en la estación del año que elijamos para ir; nos conectan con este mundo enriquecido por historias y nostalgia, enmarcado por la belleza natural.  

Recreo Nuevo Toro
Recreo Nuevo Toro (foto de Miguel Alejandro Pucheta

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