El Gobierno dio hoy un nuevo paso en el proceso de reestructuración de deuda al solicitar a la Comisión de Bolsas y Valores de los Estados Unidos (SEC) una autorización para realizar oferta pública en el mercado estadounidense, por US$ 30.500 millones, en lo que sería un primer tramo de la operación total de los bonos argentinos bajo ley extranjera.

deuda

A través de la resolución 130/2020 publicada hoy en el Boletín Oficial, el Ministerio de Economía comunicó que el trámite elevado a la SEC busca autorizar la emisión de nuevos títulos de la reestructuración, que no representan «nueva deuda», sino que serán los bonos del canje, y que en esta primera etapa se emitirán unos US$ 30.500 millones, una cifra que podrá ser ampliable, precisaron fuentes cercanas a la operación.

El texto oficial precisó el nivel de gastos asociados con el lanzamiento de la emisión, al sostener que «la registración del monto nominal máximo total implicaría el pago de costos de registración y aprobación equivalentes a u$s 9.161.261».

«Este trámite autoriza la emisión de nuevos títulos y se aclara que la operación se hará en tramos, y no exactamente por hasta esa cifra. Es solo una primera ronda de registración, como parte de la documentación a presentar ante la SEC», dijeron a Télam fuentes del mercado.

Guzmán está elaborando en pleno hermetismo un plan de sustentabilidad, con apoyo del Fondo Monetario Internacional, bajo un nuevo escenario económico dominado por los efectos económicos a nivel global del coronavirus, que no se preveía apenas un mes, cuando el ministro disertó en el Congreso sobre el tema deuda.

Consultado por Télam, el experto en reestructuraciones de deuda, Jose Maria Barrionuevo, expresó que «el nuevo contexto mundial puede ayudar en cierto aspecto a acercar la posición de la Argentina con los acreedores, aunque es igualmente muy difícil alcanzar un acuerdo, ya que hoy el foco de los fondos es lo más inmediato y urgente que es lo que va a pasar con los Estados Unidos y con el sistema financiero internacional».

«Ya no es nada más lo que va a hacer la Argentina sino que en el mundo pueda evitar una depresión o no», agregó el asesor financiero de Brighthill Capital en Nueva York.

En efecto, el mercado mundial de pronto se encuentra inmerso en una crisis sin precedentes que puede incluso superar a la de 2008. Este nuevo escenario diluye el foco de los inversores de emergentes exclusivamente para la reestructuración de la Argentina.

«Antes había un leproso, que éramos nosotros, ahora aparecen otros leprosos», dijo a Télam un especialista en materia de deuda, al graficar la forma en la que la expansión del Coronavirus está poniendo en jaque a más economías emergentes y a mercados centrales.

El accionar de la Reserva Federal de EEUU de rebajar la tasa de interés a cero, que en otro contexto hubiese sido beneficioso par la Argentina, no generó los resultados esperados, producto de los peores temores de los mercados sobre el parate de la economía mundial.

De hecho, el titular de la Fed, Jerome Powell, sentenció que «las medidas para detener las propagación de la enfermedad van a tener un impacto significativo en la actividad económica».

Bajo este contexto, hoy el riesgo país argentino tocó los 3.500 puntos básicos y los títulos soberanos bajaron hasta 10%.

A esto se suma que la fuga de capitales desde países emergentes hacia lugares mas seguros siguió fluyendo y supera niveles récord semana a semana, como marcan por ejemplo los bonos del Tesoro a 10 años, que se ubican en mínimos históricos y que aportan al inversor un rendimiento de sólo 1,5% anual.

A pesar de esta baja, estos bonos son los más demandados por la desconfianza que existe a nivel global, por ser considerados refugios de inversión.

En diálogo con Télam, el ex secretario de Finanzas Daniel Marx dijo que hay que volver a «discutir con los acreedores el nuevo escenario que trae la crisis mundial, que trae un nuevos escenario local y con ello generar un mecanismo para poder discutir cómo salir en este nuevo contexto».

En medio de este escenario, fuentes del mercado dijeron que en los últimos días se amplió la distancia de los acreedores con respecto a la posición del Gobierno en la oferta de la deuda.

La misma se refleja en lo que se denomina «exitt yield» en la jerga financiera, que es la tasa de rendimiento implícita con la que saldrían los nuevos bonos reestructurados, un dato considerado fundamental por los fondos de inversión.

Con ese dato se infieren implícitamente otros relacionados con el criterio de la sustentabilidad de la deuda argentina.

Bajo este cuadro de situación, tanto Marx como Barrionuevo coincidieron en que la oferta de reestructuración de la deuda «se demorara indefectiblemente, y que del cronograma inicial necesariamente deberá alargarse en los plazo del proceso, al menos hasta abril».

Pluma de Río
Author: Pluma de Río

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