Así lo confirmó el ministro de Energía, Juan José Aranguren, “a finales de junio” se evaluará la situación de los precios de los combustibles para definir si corresponde ajustarlos aplicando la ecuación que contempla, entre otros factores “la evolución del precio internacional del petróleo y la variación del tipo de cambio”.

 

El funcionario intentó morigerar el impacto de la noticia al afirmar que el ajuste puede ser “a la suba o a la baja”, sin embargo, en Argentina nunca bajan los precios, siempre suben, tanto por voluntad del gobierno, como de los empresarios inescrupulosos que solo buscan maximizar su rentaibilidad.

Además, estas afirmaciones no hacen otra cosa que generar mayor preocupación en términos inflacionarios y una pérdida mayor de poder adquisitivo. Cuando aumentan los combustibles y las tarifas en servicios públicos, inevitablemente se traslada a precios, incluyendo los alimentos.

Aranguren ratificó que el criterio del gobierno “es ir a una convergencia de los precios internos de los hidrocarburos con los internacionales” y que en ese contexto activó un mecanismo de ajuste periódico.

El 8 de abril último Energía dispuso un baja del 0,1 por ciento en el precio de las naftas y de 2,6 por ciento para las variedades del gasoil, equivalentes a 2 y 50 centavos por litro, respectivamente. Esto fue considerado una cargada por el mercado, ya que en naftas el equivalente en pesos fue de 2 centavos por litro.

En el mismo orden, Aranguren explicó que el próximo mes de noviembre, su cartera revisará el precio mayorista de la electricidad en base a la evolución de los costos de generación, que contemplan, por caso, el precio del gas importado (que utilizan las usinas generadoras) y la evolución del tipo de cambio.

En este rubro Energía aplica además el criterio de reducción progresiva de los subsidios a esta tarifa en base a un esquema semestral que se extenderá hasta finales de 2019 y al respecto el ministro refirió que “hoy el costo de generación facturado se ubica en 640 pesos por megavatio hora, que es el 50 por ciento del costo real, en torno a los 1.270 pesos”. Es decir que según la visión del gobierno todavía falta duplicar el costo del megavatio.

Aranguren hizo hincapié en que “el Estado Nacional fija precios de generación para todo el país, mientras que para los componentes de transporte y distribución sólo tiene facultades para los casos de Edenor y de Edesur”.

Estas tarifas se actualizarán de acuerdo con la evolución del índice de precios al consumidor elaborado por el INDEC, toda vez que superen el 6 por ciento trimestral.
Aranguren refirió además que Energía promoverá un esquema de “armonización” (convergencia) a nivel país para esos componentes de las tarifas de electricidad.

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