La Casa Blanca considera que el Gobierno del presidente sirio, Bashar Asad, prepara un nuevo ataque con armas químicas y alertó que, si esto ocurre, las autoridades sirias “pagarán un alto precio”.

 

“EEUU identifica posibles preparativos del régimen de Asad para llevar a cabo un nuevo ataque con armas químicas que puede provocar un gran número de muertes entre los civiles, incluidos los menores”, dice el comunicado del servicio de prensa de la Casa Blanca.

Añade que “si Asad lanza un nuevo ataque utilizando armas químicas (…) él y sus Fuerzas Armadas pagarán un alto precio”.

El documento agrega que “las acciones detectadas son similares a los preparativos que se realizaron antes del ataque químico del pasado 4 de abril”.

Por su parte, la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, precisó que “cualquier ataque contra el pueblo sirio será culpa de [Bashar] Asad, pero también de Rusia e Irán que le apoyan en sus matanzas a su propio pueblo”:

 

La historia de la ‘amenaza química’

La oposición siria denunció el 4 de abril un supuesto ataque con armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun (provincia de Idlib), que se saldó con más de 80 muertos, según la Organización Mundial de la Salud.

Además, culpó a Damasco por la tragedia, pero las autoridades sirias rechazaron la acusación alegando que todos sus arsenales químicos fueron retirados del país y eliminados en 2016 bajo la supervisión de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).

El Gobierno sirio subrayó que nunca empleó sustancias tóxicas ni contra la población, ni contra la oposición o los terroristas. 

Por su parte, Rusia supuso que la tragedia de Jan Sheijun fue un montaje o resultado del bombardeo de la aviación siria a arsenales donde los terroristas guardaban armas químicas.

Sin embargo, el 7 de abril EEUU atacó con misiles de crucero la base aérea siria de Shairat (provincia de Homs) sin esperar ninguna investigación ni presentar pruebas irrefutables.

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