Historia de la casa en el Delta de Tigre que Rodolfo Walsh habitó entre los años 1971 y 1976 y a la que hace referencia en su carta abierta a la Junta Militar.

“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años. …”(RW)

Rodolfo Walsh pescando
Rodolfo Walsh pescando

El gran río Paraná que nace en la confluencia del Río Grande y el Río Paranaiba, al sur de Brasil y termina en el Río de la Plata de Argentina, forma en su llegada muchísimos brazos fluviales, uno de los cuales es el río Carapachay que comienza en el llamado Paraná de las Palmas y termina en el río Lujan en la localidad de Tigre. Rodolfo Walsh, durante su vida literaria demostró un activo deseo de escribir cerca del agua… de las vías fluviales, en 1957 mientras investiga y escribe “Operación Masacre” “vive en casas del Tigre”, en 1962 en que escribe excelentes cuentos lo hace en una casa alquilada en el río Carapachay llamada “Loriley” y en 1971 alquila por segunda vez en el Carapachay, esta vez en el número 459 la casa que como veremos se llamará “Liberación” y es casualmente a la que hace referencia el 24 de marzo de 1977, al cumplirse un año de la dictadura militar, en la “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar” que envía a las redacciones de distintos diarios, pero no consigue su publicación. La misma, comienza con una referencia a su casa en el Tigre:

“La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años. …”(RW)

 

Así pues, la historia de esta casa, lo ocurrido en ella, quienes eran sus vecinos… sus amigos, es lo que queremos comentar, no solamente para que se conozca lo ocurrido allí, sino también para rescatarla del olvido y fijar toda la información lograda en la megacausa de la ESMA donde se analizó el asesinato de Rodolfo Walsh y el posterior traslado y desaparición de su cuerpo. Entre los muchos testigos que concurrieron, se pudo escuchar a Julia Josefina Constenla, a Esther Gonzalez y a Hugo Rapoport, los tres vecinos de aquella época, de lo cual surgió la suficiente información para analizar lo ocurrido en esta casa de Tigre, y sin duda, lo que nos lleva a ampliar la investigación, lograr coincidir la fechas y finalmente elaborar, esperamos, la definitiva historia de lo ocurrido en particular aquel 18 y 19 de Septiembre de 1976 y sus consecuencias.

Placa existente hoy, al frente de El Edén (Liberación)

 

La Casa y los vecinos

En 1971, Rodolfo que había sido pareja de Pirí Lugones algunos años antes, la encuentra tal vez de casualidad y ambos narran lo que ha sido de sus respectivas vidas. Ella le cuenta que con su pareja  Carlos Collarini, un médico que tenía su consultorio en Tigre, habían alquilado una casa en el Delta y ante el interés de Rodolfo de hacer lo propio con Lilia, su compañera.  Ella le ofrece una casa vecina que estaba libre. De esta manera es como Rodolfo accede a la casa ubicada en el río Carapachay,  y concreta un acuerdo a nombre de Lilia sin contrato con el dueño de la casa, Nuncio Tortorello. Este último, junto con su hija Rosario Clelia Hilda Tortorello habían comprado la propiedad el 29 de Marzo de 1961 al Sr. José Angel Giussani.

Carapachay 459, la casa en cuestión que finalmente alquila Walsh en el delta de Tigre, es modesta, de no más de 38 mts. cubiertos (dos dormitorios de 3×3, una cocina comedor y un baño con no todos los artefactos) construida en un terreno de casi ocho mil metros.  La casa cuenta apenas con agua corriente gracias a una bomba manual que llena un pequeño tanque (50 bombazos cada uno pactados entre Lilia y Rodolfo),  no tiene luz eléctrica y por supuesto tampoco teléfono. En la parte exterior carece de estacada alguna, pero sí posee  un pequeño muelle apto para subir y bajar de la lancha colectiva, recibir la lancha Almacén de “Cachito”, y también para pescar y disfrutar de una hermosa y muy agradable vista. Con respecto al nombre de la casa que en Tigre (casi todas  lo tienen), ésta,  parece no poseerlo, o tal vez se había perdido en el tiempo. Rodolfo piensa inicialmente que debiera tenerlo, pero luego con el objetivo de pasar lo más desapercibido posible,  con un propósito de clandestinidad, dispone dejar las cosas como están y llamarla sólo 4,5, 9. Con respecto al parque, tanto Lilia como Rodolfo no son muy prolijos: los pastos y las ligustrinas están crecidos en exceso y eso parece ser la forma en que lo conciben. Algún tiempo más tarde, tal vez porque le encomendaron a alguien que corte el pasto o porque se dedicaron mas puntillosamente al mismo, resulta que de pronto al retirar una ligustrina, apareció un modesto cartel en el frente de la casa que le daba finalmente el nombre que siempre supusieron no tenía. Para sorpresa de ambos, y analizando que jamás la hubiesen bautizado así, Carapachay 459 se llamaba nada menos que “Liberación”. A pesar que la aparición del nombre resulta totalmente indiscreto, vuelven a dejar las cosas como están y a partir de ese día, ese es el nombre como la designan.

    Los vecinos

A la izquierda de la casa “Liberación” había otra, muy parecida que estaba alquilada, como ya comentamos, por Susana Lugones (Pirí), quién se definía como: nieta del poeta Leopoldo e hija del torturador (se refería a Polo Lugones, hijo único de Leopoldo, un tenebroso y resentido individuo, finalmente designado Comisario Inspector de la Policía Federalque ostentaba el título de haber introducido el uso de la picana eléctrica en los interrogatorios policiales). Pirí, una destacada, periodista, traductora y de considerable talento para nuclear grupos progresistas de intelectuales como Ricardo Piglia, Tomas Eloy Martinez, Quino, Rodolfo Walsh, etc. y en ese momento distanciada y tal vez enemiga de su propio padre.

  La Bañadera

La casa alquilada por Pirí y Carlos, que tenía el N° 457 tampoco tenía cartel alguno con el nombre y aparentemente así había quedado. Pirí al arrendarla, encontró en el baño que poseía una ridícula bañadera que no se podía usar a causa de sus abolladuras, y además porque había que llenarla balde a balde,  motivo por el cual la saca por un tiempo al parque, luego le coloca tierra y algunas plantitas, y finalmente la instala en el frente de la casa, en una especie de rol de maceta. Con el tiempo,  esta casa, que como “Liberación” parecía tampoco tener nombre, sin querer adopta el nombre de “La Bañadera” (Tanto en la lancha colectiva, como en la taxi, cuando se pregunta, “a donde lo llevo señor” fue común responder: “a la casa de la bañadera”). Hasta hace muy pocos años, Pedro el chofer de una de las lanchas taxi, cuando llevaba pasajeros a esas casas con sus nuevos nombres, decía: “ah.., Ud. se refiere a –La Bañadera-, ese es el verdadero nombre de la casa”.(La famosa bañadera, fue desenterrada hace poco de  los fondos del Edén (Liberación) y aún se puede ver en su parque). Susana “Piri” Lugones  y su compañero Carlos Ernesto Collarini concurren asiduamente a esa casa, casi todos los fines de semana y mantienen una estrecha relación con Rodolfo.

El 18 de Noviembre de 1971 Polo Lugones el padre de Pirí, decide poner término a su vida en otra casa de Tigre, y luego de fallar con varios disparos, abre todas las hornallas de la cocina para morir asfixiado.   Apenas tres meses desde este hecho, Alejandro el segundo hijo de Pirí de un matrimonio anterior, siguiendo el ejemplo de su abuelo y de su bisabuelo, se ahorca también en Tigre colgándose de un eucalipto en el río Carapachay, pero en otra isla.

Agobiada por estos hechos, Pirí dispone irse de Tigre y no volver más, y con ese objetivo le cedió el alquiler de la casa a Julia Josefina Contenla “Chiquita” y a su esposo Pablo Giussani periodista del diario La Opinión. Cuando Pirí y Chiquita se presentan al propietario de la casa para realizar el cambio de inquilino, este le exige un “Garante”  y entonces Pablo recurre a un amigo de toda la vida, salteño, de profesión periodista, abogado y compañero de AP (Associated Press), llamado Oscar Serrat, quién suscribe finalmente el contrato.  Entre ellos y la pareja de Rodolfo y Lilia hubo una relación muy cercana… pescaban juntos, jugaban al “go”, etc.

A la derecha de “Liberación”, había una casa de propiedad de Leandro Gutiérrez oriundo de Bahía Blanca, profesor universitario casado con Esther (“la negra”) ex esposa de Pipo Mancera, y vivían con Esthercita, hija de ese anterior matrimonio. El, en su actividad profesional, si bien no militaba, estaba vinculado a la Juventud Peronista. Esta casa sí tenía nombre: se llamaba “El Ranchito”, denominación que aún hoy mantiene, con nuevos propietarios, con el agregado de “Pura vida”. Entre El Ranchito y Liberación, hay un arroyo de nombre “La Horqueta”, y un puentecito que con muchas modificaciones ha subsistido a través del tiempo. Entre Leandro y Rodolfo no eran muy cercanos, cambiaban afectivos saludos y circunstanciales encuentros. Gutiérrez seguramente tenía la fantasía que si algún día los represores intentaban allanar su casa, él debía tener la forma de escapar y encargó a un isleño llamado “Don Irala” que haga una picada en su monte trasero hasta el “río Esperita” por donde pensaba poder huir.

A la izquierda de “La Bañadera”, había una casa cuyo propietario no venía, o si lo hacía era sólo para acomodar el parque, dar instrucciones de manutención, etc. pero no se daba con sus vecinos. A continuación la casa siguiente la alquilaba una familia de nombre Rapoport, que formaba parte de los vecinos que compartían aquellos días con Rodolfo. Luego siguiendo la vera del Carapachay, está una casa llamada “Rosita” de propiedad de Rosa Rotblat viuda de Pérez de Castro que la habita con sus dos hijas Paula y Laura. Ellas tenían una afectiva vecindad con los Rapoport, conocían de sus respectivas familias, pero no se habían relacionado con Rodolfo.

Los allanamientos

En realidad, lo que se ha explicado, ha tenido como objetivo que el lector sepa lo que ocurrió en la casa que habitó en Tigre Rodolfo Walsh y Lilia Ferreyra; de lo que significaba la tranquilidad y paz para el escritor y periodista, destacando que su estadía estuvo cargada de recogimiento, de amor por su compañera y sus amigos; quienes eran los vecinos; y de su particular atracción por el agua en general y por el Delta en particular, ya que en las distintas etapas de su vida, siempre que pudo, se relacionó con el Tigre y escribió cerca del agua. Durante estos comentarios hemos ido poniendo de manifiesto estos afectos o costumbres del escritor. Este deseo y particular inclinación, ya sea real o ficcional,  fue de alguna forma detectado por sus enemigos, por el sistema que tanto ansiaba su desaparición, por las estructuras dominantes, que desean robarnos la historia y ocultar nuestras letras. Así fue seguramente como se dispuso el allanamiento de ese cobijo de producción literaria, que era su casa del Tigre, y que a pesar que como verán, sabían que Rodolfo no se encontraba allí,  igual la allanan para destruir, para hacer desaparecer no sólo a las personas sino a su producción literaria.

Lilia se dirige luego a Nuncio Tortorello, el dueño de la casa, por correo para pagar su arrendamiento, pero este ha fallecido, igual cancela con un giro postal sus alquileres hasta Agosto e informa que abandona la casa.    En Mayo y Junio de 1976, luego del golpe de estado cívico-militar que da origen a la última dictadura,  Rodolfo define a la zona de Tigre como “territorio cercado” y estima que no es seguro continuar allí.  Lilia va a “Liberación” y retira todo lo importante, documentación, escritos, claves de su conexión con “Prensa Latina”, etc. y lamenta dejar la máquina de escribir, una hermosa jarra enlozada y un “Mapa del Cielo” que lucía en la pared. (Sobrevivientes de la ESMA dijeron haber visto tal mapa en ese lugar).

Rodolfo Walsh y Lilia Ferreyra

El 18 de Septiembre de 1976 era un día agradable de primavera, aproximadamente a las 9.30 hs. una lancha de características pequeñas con dos tripulantes vestidos como turistas amarraron en “Liberación” y se bajaron en su pequeño muelle. Mientras esto ocurría, su vecino más cercano el Profesor Gutiérrez y su señora Esther, notan lo ocurrido, se dan cuenta que los recién llegados no son Rodolfo y Lilia  por lo que se acercaron para ver quiénes eran y que querían, pues Rodolfo no estaba. A su consulta, uno de los señores, muy atento respondió que venían de lejos, deseaban hacerse un asadito y habían elegido una casa que no tenía moradores. Gutiérrez, comprendiendo la situación les aconseja que se retiren de esa casa, pues los propietarios podrían llegar y sentirse invadidos. Por otra parte, es costumbre del lugar impedir este tipo de descensos. Es más, les aconsejó que hagan el asado en una casa ubicada en la costa de enfrente que estaba abandonada. Aceptando los criterios esgrimidos, ambos intrusos se retiran a la casa de enfrente y los Gutiérrez no vuelven a verlos más.  Aproximadamente media hora más tarde, vuelven a mover la lancha y esta vez se dirigieron a la casa de “Rosita” y estacionaron allí, tal vez por ser el mejor muelle, en esa época, de esta isla. Rosita les preguntó que ocurría, y ellos esgrimiendo los mismos términos comentados por el Profesor Gutiérrez, le comentan que deseaban hacer un asado pero no quería utilizar una casa sin moradores pues les parecía indecente, por lo que preferían solicitarle a ella que les facilite su asador, si es que no tenía inconvenientes. Rosita le pareció muy decente el requerimiento, y les autorizó el uso de su quincho. Al hacerlo uno de estos atentos individuos, le comenta que como ellos tienen mucha carne, si es que no tienen inconveniente la invitaban a ella y a sus nenas a acompañarlos en el almuerzo. Rosita, que estaba con sus hijas Paula y Laura de 11 y 9 años respectivamente y otra amiguita de Paula también de 11 años, acepta el convite. A medio día comen todos juntos, e incluso uno de estos señores trae una guitarra de la lancha, y se ponen a cantar alegremente. Al terminar, y luego de limpiar los platos, le piden a Rosita que los autoricen a que las nenas le enseñen la isla con un paseo por la vecindad, cosa que realizan por los fondos visitando todas las casas desde la de Rosita hasta la de Walsh. Completado el recorrido, luego de saludarse muy atentamente, vuelven a la lancha y se retiran hacia Tigre.

Esa noche, aproximadamente a las 2,30 horas, Rosita siente ruidos extraños en el muelle y se levanta pensando que son animales y toma una escoba para ahuyentarlos, luego abre la mirilla de la puerta principal y muy sorprendida y llena de terror ve que se trata de muchos hombres armados y con el rostro cubierto que están bajando de lanchas estacionadas en su propiedad. En eso y casi en pánico por lo que ocurría, uno de esos hombres se acerca a la mirilla, se corre del rostro un especie de pasamontañas que lo cubría y entonces Rosita reconoce que se trataba de unos de los hombres que el día anterior habían estado en su casa preparando el asado y le dice:… “Rosita tranquilícese y vaya a la cama con las chicas que esto no es para Ud. y pase lo que pase olvídese de todo”. Ella muerta de miedo cumple la orden y no escucha más lo que ocurre.

Hay dos columnas de aproximación a las casas, una por el agua y otra por la tierra, siguiendo el itinerario que el día anterior habían recorrido con Paula y Laura. Tanto en “Liberación” como en “la Bañadera” rompen sus puertas a culatazos, ingresan a las casas destrozando todo su contenido y en el segundo caso desparramándolo por el parque. Siguen luego cruzando el puente del arroyo “La Horqueta”, ingresan en el “Ranchito”, la casa del profesor Gutiérrez que tenían una pareja de visita, golpean la puerta y luego de abrirles los detienen hasta la madrugada. (el plan de Leandro de escapar por los fondos fracasa totalmente. No obstante el isleño Irala, supone y comenta erróneamente que los Gutiérrez huyeron por su “picada”). Algunos de estos represores pasan esa noche comiendo y bebiendo en “Liberación”. Llaman a la empresa de lanchas colectivas, y les ordenan que envíen una embarcación hasta Carapachay 459 a las 7 de la mañana (las tropas habían llegado ya con otra embarcación de la misma empresa y tal vez otras de la prefectura). A la hora indicada estacionan la lancha requerida en la casa de Walsh, y  la otra en el Ranchito. En la primera cargan en el techo una bolsa de consorcio con elementos personales sustraídos de ambas casas,(allí se va la máquina de escribir de Rodolfo, algunos libros, mapas,  una carpeta con cosas personales de Pirí Lugones y un gomón con un motor de 5 HP) que suponen de importancia, se suben varios hombres de la Marina y navegan hasta el Paraná de las Palmas, donde los espera un barco de Guerra. Luego de transbordar todo,  le ordenan al chofer que regrese sin más. La otra lancha marcha con el resto de los hombres y llevando detenidos a los Gutiérrez hasta la Prefectura de Tigre. Allí también liberan a la otra lancha de la empresa, pero a los Gutiérrez los cargan en una ambulancia con los ojos fuertemente vendados y los transportan a un lugar donde son intimidados e interrogados de cosas incomprensibles para ellos pero no relacionado con Walsh (por muchas asociaciones y coincidencias, creen haber estado en la ESMA). Posteriormente 48 horas más tarde, el 21 de setiembre, son liberados en “Florida”.

Walsh en el muelle
Walsh en el muelle

Mientras tanto, el lunes 20 la hija de Leandro Gutiérrez fue a visitar en Bs.As. a Hugo Rapoport, y le contó lo que había ocurrido, y que sus padres estaban secuestrados. Ellos no tenían forma de avisar a Rodolfo, pero lo hicieron con Patricia y con Pablo Giussani, tratando de advertir que nadie desconozca lo ocurrido. Al día siguiente, liberados los Gutiérrez, pareció que todo volvía a la normalidad.

Julia Constenla y Pablo Giussani, por este allanamiento y otros acontecimientos que los ponían en peligro,  se exiliaron inicialmente en Italia y luego viajan a Nueva York. Ya en ese lugar, se enteraron que el inocente garante de la “bañandera” el periodista Oscar Serrat, había sido secuestrado, tal vez sólo por esa condición e inmediatamente inician una gestión ante Associated Press, donde ambos (Pablo y Oscar) trabajaban, y luego de una intervención del Departamento de Estado y seguramente de la Embajada,  fue finalmente liberado.

Un par de semanas después, Rosita con sus hijas revisaron las casas allanadas, ya totalmente abandonadas: en “Liberación” en sus paredes internas habían pintado un repudio a Montoneros y su puerta estaba abierta; y la “Bañadera” seguía con muebles y enceres desparramados por el patio. Así se mantuvo la situación por varios años, estas dos casas producían temor a los lugareños quienes tejieron historias de muerte y misterio. Con respecto al “Ranchito” fue saqueado en su interior.

También un hermano de Chiquita trató de auscultar que pasaba con la casa y tomó la lancha colectiva, pero cerca de la misma, el chofer que lo conocía por el tiempo que hacía que viajaba, le aconsejó que no bajara y le hizo caso.

Sin duda, en el allanamiento de la casa de Rodolfo y Lilia en San Vicente que ocurre casi seis meses después de la Tigre, los represores tienen algunos éxitos parciales, haciendo desaparecer algunos cuentos y escritos del genial escritor, mientras que en la de Tigre, salvo su máquina de escribir, su “Mapa del Cielo” y algunos libros, sólo es represión, intimidación y prepotencia.

Como análisis de esta historia, debemos destacar que el allanamiento narrado fue preparado con información previa de inteligencia militar, individualizados en los dos personajes que comen con Rosita, y en esta investigación conocen perfectamente que de las 4 casas “sospechosas” sólo estaba habitada “El Ranchito”, y el profesor Gutiérrez no era objetivo en ese momento. Entonces nos preguntamos: ¿a que vinieron?, y sin duda nos respondemos de la misma forma que podemos preguntar porque allanaron y bombardearon su casa de “San Vicente” si conocían que Rodolfo ya había muerto emboscado por la patota de la ESMA. El objetivo entonces de ambos allanamientos es secuestrar la producción literaria de Rodolfo, como dijimos más arriba, quitarnos las palabras, impedir que esa prosa genial llegue a nuestro pueblo, creer que con su terrorismo no sólo podían hacer desaparecer a nuestra gente y a nuestros niños, sino también a nuestras ideas, a nuestras letras. Así como los represores siguen ocultando el destino de tantos desaparecidos, de tantos niños ya grandes sin su identidad, también siguen escondiendo en sus más oscuros y cobardes pactos, esa novela y esos escritos que robaron de San Vicente.

Arboles en el eden
Arboles en “El Edén”

Carapachay 459 “El Edén”(como se llama ahora) o “Liberación”, fue y seguirá siendo un lugar donde Rodolfo Walsh deambula por sus parques, donde su recuerdo vivo está presente en sus muros, donde sus puertas están abiertas para los que quieran conocerlo en su literatura comprometida, y seguirá como en 1976 rodeado de amigos que siempre lo tienen presente.    Sin duda, estos ladrones de la vida, estas basuras humanas que como su peor lacra fueron capaces de los más aberrantes atentados contra nuestro pueblo, definitivamente se equivocaron… Rodolfo Walsh no fue acallado y hoy es un gigante… ejemplo de periodista con compromiso, de escritor con conducta, que nos sigue enseñando ética y que esas letras que intentaron robarnos,  hoy se desparraman para ser parte de la más vital riqueza de nuestro pueblo.

El Eden
El Eden

“Podrán arrancar mil flores, pero no podrán detener la primavera” (Germán Abdala)

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