El Delta abarca secciones de los Partidos de Tigre, San Fernando, Escobar, Campana, Zarate, Baradero, San Pedro y San Nicolás.

por José María Frías

Como ya sabemos, es imposible de recorrerlo en forma completa; además, sigue creciendo. Cada Sección, tiene sus propias características y economías regionales. También sus historias, que iremos descubriendo en cada viaje imaginario que haremos juntos.

Esta vez, les propongo que me acompañen a un recorrido, por tierra, con cruces en balsas, por las islas de Campana; para llegar al edificio histórico del recreo Blondeau, que tuvo su auge en épocas en que esta hermosa zona estuvo muy habitada; y donde descubrí una de esas historias.

Recreo Blondeau
Recreo Blondeau – Foto: Guillermo de la Cueva

Para llegar temprano por tierra, con tiempo y buen tiempo, desde el continente, hay que tomar por el Barrio Otamendi, luego el camino mejorado de la Reserva Natural que lleva el mismo nombre, hasta llegar al rústico embarcadero del Río Paraná de las Palmas.
Allí, nos espera una gran balsa vehicular para cruzarlo. Ese breve trayecto embarcado, para alguien que nunca lo hizo, es raro y emocionante: de repente estás en el medio de ese ancho río, con tu vehículo (auto, camioneta o bicicleta). Te pones ansioso para llegar rápido al otro extremo, y a la vez, querés disfrutar viendo para todos lados y que no pase nunca el momento. Y esa es recién la primer balsa.

Balsa

Una vez en la orilla isleña, y avanzando unos kilómetros por un largo camino de tierra, rodeado de naturaleza, a la excepción de planta de la Experimental del INTA y un destacamento Policial; llegamos a la segunda balsa vehicular: la del angosto arroyo Las Piedras, que es operada por un empleado (después de la experiencia de la primer balsa, y viendo que es corto este trayecto, uno lo toma con mas naturalidad).

Segunda BalsaVolvemos al camino isleño, ahora mas extenso, rodeado de montes; canales artificiales; dispersas y pintorescas casas isleñas; animales de granja y otros silvestres (hurones, carpinchos; lagartos; entre otros) que cruzan nuestro paso, por las hectáreas prolijamente sembradas y forestadas.

Camino Isleño

Finalmente, luego de unas dos horas de viaje, arribamos a las costas del encuentro entre el Canal Alem y el Río Carabelas, donde nos encontramos con una escuela; otro destacamento policial y una nueva balsa vehicular, que nos cruzará por el canal hacia nuestra meta de hoy: el tradicional e histórico edificio de lo que fue el recreo Blondeau; que tuvo sus inicios allá por 1921 como almacén de ramos generales.

Allí, descubrí en su viejo salón de fiestas; varios cuadros con pinturas muy antiguos; y pude averiguar algo de sus orígenes:

Fueron hechos por un titiritero que, al conocer ese lugar, se enamoró de la belleza y poesía del Delta, prolongando su estadía.

Salón de Fiestas

No se conoce el nombre de ese titiritero (ni tampoco la fecha exacta de cuando fueron pintados aquellos cuadros) pero sí se sabe, que era un francés que se hospedó durante varios meses y cuando en 1928 se inauguró el salón ya estaban los cuadros colgados en el mismo lugar.

Las pinturas representan paisajes de ese lugar de la isla. 

Cuadro

CuadroEn uno de ellos, se puede ver (como si uno estuviera ubicado en la escalera del almacén) la vista del cruce del Río Carabelas y el Canal Alem, amarrada al muelle la Lancha El Jilguero. Sobre el muelle de frente a la lancha y de espaldas al observador, un hombre que representa a Ernesto Blondeau, y la niña con los brazos posicionados en forma de asa de jarro, que representa a Ángela; su hija.

Este sitio, con los efectos de la humedad típica del lugar y el paso del tiempo, es uno de los más importantes de esas islas. Por ello, fue declarado de Monumento Histórico Municipal.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Ingresa Captcha aquí : *

Reload Image