Fue de 6,1 grados, tuvo su epicentro en Oaxaca y provocó dos muertes, que se suman a los casi 300 que fallecieron tras el sismo de 7,1 ocurrido el martes. 

La alarma sísmica en la Ciudad de México se activó la mañana de este sábado tras el temblor de 6.1 grados que se registró al oeste de Unión Hidalgo, Oaxaca, por lo que los capitalinos salieron de sus casas a pesar de no haber percibido el movimiento telúrico.

Por lo menos dos personas murieron esta mañana luego de sufrir un infarto cardiaco por la alarma sísmica en la capital, pues el temblor, aunque de baja intensidad, se presentó pocos días después de que uno de magnitud 7.1 devastara la Ciudad de México, Morelos y Puebla, el 19 de septiembre, y otro de 8.2 destruyera Oaxaca y Chiapas el pasado 7 de septiembre.

No se reportan heridos ni daños en la Ciudad de México por el sismo de 6.1 grados, sin embargo algunas estructuras en Oaxaca terminaron de derrumbarse por el movimiento, como un puente en Ixtaltepec.

Puente Mèxico

Pasados 32 minutos del sismo, se registró otro de magnitud 5.2 al noroeste de Ixtepec, en Oaxaca, y en el transcurso de la mañana se registró otro de 5.0 con epicentro a 6 kilómetros al sureste de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.

Luego de la ejecución de los protocolos de seguridad en la Ciudad de México para revisar si hubo algún daño por el sismo de esta mañana, las labores de rescate continuarán, así como la remoción de escombros y el acopio de víveres.

El Servicio Sismológico Nacional informó que el nuevo movimiento tuvo su epicentro en el sureño estado de Oaxaca, que se vio golpeado a inicios de septiembre por otro terremoto.

El presidente Enrique Peña Nieto dijo en Twitter que las mayores afectaciones en Oaxaca son un puente que resultó dañado “que deberá reconstruirse” y estructuras con daños previos que colapsaron.

Cientos de personas en la capital del país salieron de sus viviendas en pijama con rostros de angustia y nerviosismo.
Y dos mujeres fallecieron de infarto durante el sismo, según medios locales.

Asimismo, desató temores por los efectos que pueda haber tenido sobre eventuales sobrevivientes bajo los escombros y en los edificios ya afectados por el sismo anterior.

“Dios, Virgen de Guadalupe, tengan compasión”, exclamó Teresa Martínez de 74 años mientras era consolada por su hija.

“Esta vez ya no sentimos que se moviera el piso, será que ya después del otro estamos acostumbrados”, dijo en tanto Pablo Martínez, quien desalojó su edificio con su hija de seis años en brazos.

Los rescatistas equipados con tecnología de punta centraban la búsqueda en cinco puntos de la ciudad donde aún hay signos de vida entre los amasijos de concreto y fierro, indicaron las autoridades de protección civil federal.

Ante rumores en redes sociales de que la maquinaria pesada ya iniciaría la remoción de escombros, el gobierno federal y la alcaldía insisten en que se agotarán todos los esfuerzos por rescatar personas con vida.

“Familias nos reportan que sus familiares están ahí, estamos haciendo el mejor de los esfuerzos (…) No se puede meter maquinaria donde puede haber alguien con vida o sin vida”, dijo en la madrugada Luis Felipe Puente, coordinador de Protección Civil.

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