En una acción sin precedentes, el gobierno argentino revocó unilateralmente la acreditación de más de 40 expertos de la sociedad civil – sindicalistas, promotores del desarrollo, activistas de derechos en internet, ambientalistas y muchos otros –pocos días antes de la undécima Reunión Ministerial de la OMC (MC11) en Buenos Aires.

 

El gobierno de Mauricio Macri advirtió a la OMC que esos expertos no serían autorizados siquiera a ingresar al país para participar de la reunión. La gran mayoría de las organizaciones rechazadas trabajan juntas a través de la red global Nuestro Mundo No Está en Venta (Our World is Not For Sale, OWINFS por su sigla en Inglés), por un sistema de comercio multilateral sustentable, socialmente justo y democrático.

Macri ordenó la militarización de los territorios donde se realizará la cumbre del G-20, en los alrededores de la sureña ciudad de Bariloche. Caravanas de tropas de gendarmes se movilizaron en estos días camino a la comarca andina. La Conferencia Ministerial de OMC se realizará en Buenos Aires entre los días 11 y 14 de diciembre y el gobierno ya adelantó que establecerá un perímetro de seguridad en el barrio de Puerto Madero, epicentro de la cumbre.

A la violenta represión a la protesta social, se suma un despliegue de fuerzas seguridad y organismos de inteligencia sobre las organizaciones sociales, partidos políticos de izquierda y sobre todo las pacíficas comunidades mapuche, a las que se quiere aparecer como “el enemigo interno” a aniquilar.

El gobierno argenitno informó que tanto la Agencia de Inteligencia Federal (AFI) como los aparatos de inteligencia de las distintas fuerzas trabajan para mapear la militancia anticapitalista que pueda manifestarse en las distintas agendas donde funcionen los foros. La imagen de la anterior cumbre de Hamburgo y la violenta represión a las manifestaciones antisistema está aún nítida en la retina de los gobernantes argentinos.

Los excluidos delegados de la sociedad civil, muchos de ellos previos participantes de reuniones ministeriales en el pasado, recibieron una nota de la Secretaría de la OMC el 29 de noviembre pasado notificando que el gobierno argentino había denegado la acreditación ya emitida por la OMC.

Entre ellas figuran el Instituto del Mundo del Trabajo (Argentina), Siemenpuu (Finlandia), Fundación Grupo Efecto Positivo, y Sociedad de Economía Crítica), Bélgica (11.11.11), Brasil (Red Brasileña por la integración de los pueblos, REBRIP), Chile (Derechos Digitales), Indonesia (Institute for National and Democracy Studies), Holanda (Transnational Institute), Filipinas (People Over Profit) y el Reino Unido (Global Justice Now!),

A ellas se agregan delegados registrados por organizaciones internacionales como UNI Global Union y UNI Américas y Amigos de la Tierra Internacional.

Sólo dos de las organizaciones excluidas pertenecen al mundo de las corporaciones, mientras que un enorme número de representantes del sector privado será autorizado a participar. El acuerdo estándar entre las organizaciones internacionales y el país anfitrión de una de sus conferencias incluye la acreditación, los visados y la entrada de todos aquellos acreditados por la organización internacional – diplomáticos, medios de comunicación, observadores de organismos intergubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, etc.

El acuerdo tiene una previsión para el anfitrión, que sólo bajo una consideración excepcional de seguridad, puede rechazar el ingreso. Pero basados en la experiencia de más de 250 miembros de la Red OWINFS que han participado a lo largo de los años en las reuniones de la OMC, de las Naciones Unidas y de otros foros globales similares, el anfitrión jamás ha denegado la entrada a nadie, a excepción de una o dos personas y con una justificación clara y evidente.

En otras Reuniones Ministeriales previas de la OMC en Singapur, EEUU, Qatar, México, Hong Kong, Suiza, Indonesia y Kenia no se vio nunca semejante medida represiva.

Si un país anfitrión comienza a tomar este tipo de decisiones que limitan el acceso y lo hace de manera tan arbitraria y sin explicación ni motivo alguno, es la integridad toda de la Conferencia la que está siendo atacada, especialmente se está violando un principio fundamental de la diplomacia internacional.

La OMC no debe aceptar esta violación flagrante de las normas bien establecidas de la organización. Es irónico además que esto ocurre en el mismo instante en que Argentina está celebrando la transferencia de la presidencia del G20 de Alemania a Argentina. La exclusión de los delegados registrados ante la OMC es un precedente grave y preocupante, no sólo para la propia OMC y para el G20 bajo la presidencia Argentina, sino para otras reuniones internacionales de este tipo.

 

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