Se creó hace siete meses replicando la experiencia de otros bancos de la provincia de Buenos Aires. Reciben donaciones y rescatan alimentos que la industria desperdicia para ayudar a instituciones.

 

Tras la fundación del primer Banco de Alimentos del país en 2001, muchas son las ciudades que cuentan con estas iniciativas solidarias y se articulan en una red nacional.

Una de las últimas incorporaciones es el Banco de Alimentos de Balcarce, a partir de la motivación de un grupo de vecinos de querer ayudar a los que más lo necesitan.

Desde hace siete meses, estos voluntarios se constituyen en un puente que tiene de un lado, como donantes, a las empresas de alimentos y, del otro, a las instituciones y hogares, beneficiarios de esos productos que conservan todas sus características nutricionales, pero que no pueden comercializarse, según contaron en una nota a La Vanguardia.

Sus integrantes explicaron que en el partido de Balcarce, donde una de las principales actividades es la producción de alimentos, hay personas con carencias básicas y serios problemas de nutrición. “Aquí, hay once instituciones formales, merenderos evangelistas y barriales no gubernamentales. Todos golpeábamos las mismas puertas para solicitar colaboración. Y además, éramos muy conscientes del desperdicio en la cadena alimentaria, entre el 12 al 40 %, y  las posibilidades de recuperación de los mismos que estábamos perdiendo”, relataron al diario local.

Frente a esta situación, pusieron manos a la obra. Los primeros pasos se desacibieron de la siguiente forma: “Decidimos informarnos por las redes sobre el esquema de trabajo, y visitar a los Bancos de Alimentos más cercanos, de Tandil y Mar del Plata, donde la acogida fue espectacular. Convocamos a un grupo de vecinos sensibles a esta situación y otros se autoconvocaron, por su cercanía en la producción de alimentos. Hicimos un diagnóstico de necesidades en las instituciones las que se vieron complacidas por la posibilidad de ese apoyo.

Visitamos a algunas empresas y productores. Nos decidimos a realizar un par de pruebas pilotos junto a los Bancos de Mar del Plata y Tandil con el rescate de frutas y verduras de los dos mercados concentradores y una donación de carne siguiendo el circuito de faena, picado y congelado armado por Banco de Tandil-Cagnoli”.

El equipo cuenta con una comisión directiva de 15 miembros y cinco grupos de trabajo (logística,  administración y finanzas, contactos con donantes, contacto con voluntarios, y visita a instituciones); a lo que además se suman voluntarios que semana a semana colaboran con su tiempo, transporte e ideas.

En cuanto a las donaciones que reciben, detallaron que pueden provenir del recupero de alimentos ya sea por estar cercano a su fecha de vencimiento, o por problemas de packaging u otros problemas en la comercialización del producto sin que deje de ser apto para su consumo. “Como se trabaja en  una red  nacional, ante cualquier alarma de aquel tipo se desencadena un proceso de logística que permite acercar esos alimentos a los distintos bancos que lo requieran”, aclararon.

Además, se reciben alimentos de esas mismas características del orden local o regional. Al respecto se mencionó: “trabajamos con los mercados concentradores de frutas y verduras, que de no ser rescatadas se perderían. También productos como papa, cebolla, o zapallo, que pueden ser donados ante una clasificación o porque salieron de cámaras de frio. O también las donaciones genuinas por voluntad del productor, caso de huevos, carne,  y otros alimentos”.

Las donaciones una vez acondicionadas son relevadas por producto y vencimiento, se les ofrece a las instituciones adheridas de acuerdo al número de beneficiarios con que cada una cuenta.

Para completar esta cadena solidaria, consiguieron un depósito a través de un comodato con una empresa local, acondicionado para tal fin gracias al aporte de comerciantes y gremios.

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