El rio Chubut es angosto y su tramo más ancho es –aproximadamente- de 100 metros; como todo rio de montaña es de poca profundidad y de agua clara.

 

 

El martes 17 en horas del mediodía, fue encontrado un cuerpo masculino río arriba, a 300 metros de los hechos ocurridos el 1 de agosto en la comunidad mapuche Pu Lof en Resistenciade Cushamen, cuando la Gendarmería por orden del Juez Otranto debía, solamente, despejar la Ruta Nacional N° 40. Sin embargo, la Fuerza no solo desalojo la ruta sino que fue a la caza de los manifestantes en forma ilegal, entrando sin orden alguna al territorio de la Comunidad.

En este contexto desapareció Santiago Maldonado. El contexto es el conflicto sobre la tierra.

El río fue rastrillado más de una vez. Los buzos afectados al rastrillaje, declararon por los medios que de haberse ahogado, se lo hubiese encontrado. Pasaron 78 días de aquella represión ilegal, y nuestros paisanos mapuches, que viven el territorio todos los días, saben que ese cuerpo no estuvo ahí en todo este tiempo.

Sumemos a esto, la última fotografía tomada a Santiago Maldonado publicada en el día de ayer en el diario Página 12 –que alguien le acercó al periodista y representante del CELS Horacio Verbitsky– y la declaración realizada por el hermano mapuche Matías Santana ante la justicia. Él había informado al juez que le había prestado a Santiago una campera celeste y junto con eso, detalló en su declaración cómo los gendarmes lo habían cazado y se lo habían llevaron en el unimog.

La trenza entre el Juez Otranto, la gendarmería y la dupla Bullrich-Nocetti que actuó en todo momento con instrucciones del Poder Ejecutivo Nacional, hicieron todo lo posible por embarrar la cancha, esconder pruebas y jugar al distraído. Sin olvidarnos, que la gran mayoría de los periodistas y los medios masivos de comunicación colaboraron grotescamente con el objetivo del trinomio mencionado. Como bien lo denunciaba la placa de Crónica TV: los que no hablaban de Maldonado ahora se desesperan por la primicia.

El material fotográfico difundido por las redes sociales, daban cuenta de un cuerpo y de vestimenta (campera, pullover y botines) concordante, según los testimonios, con la que habría tenido Santiago al momento de la represión, la conferencia de prensa realizada a la noche en Esquel por parte de la familia y los peritos de parte en la que se confirmó que el cuerpo encontrado tenia encima el DNI de Santiago, permiten concluir que el cuerpo hallado es Santiago Maldonado, y que sin dudas esas prendas no estuvieron 78 días sumergidas en el río. Todo indica que sus captores decidieron hacerlo aparecer.

La pregunta que surge es: ¿Por qué la decisión de hacer aparecer el cuerpo fue tomada 5 días antes de las elecciones?

En el transcurso de la investigación, antes de que se caratule la causa como desaparición forzada, surgen varios audios: en uno de ellos se lo escucha decir a Daniel Barberis, Director del área de Violencia Institucional y Delitos de Interés Federal del Ministerio de Seguridad, ante algunos gendarmes: ahora están pidiendo la cabeza del Presidente (Mauricio Macri). En este barco estamos juntos, ¿está claro? Si ustedes leen los diarios de la oposición, hay un columnista famoso que puso: Macri ya tiene su desaparecido. No los nombran a ustedes, pero si no podemos salir juntos de este barco, encalla, y arriba están ustedes y estamos nosotros”.

A esto sumemos lo dicho por la Ministra de Seguridad, el día que fue al Congreso de la Nación a brindar información sobre el avance de las investigaciones. Allí señaló: que no estaba dispuesta a tirar un gendarme por la ventana. Entonces vale preguntarnos: ¿Alguien se bajó del barco metafórico que Barberis expresó en nombre del Gobierno Nacional?

Por un lado, el cerco mediático protegiendo a la dupla Bullrich-Nocetti, la decisión política del macrismo de sacarlos de foco, una coyuntura electoral donde la desaparición forzada de Santiago Maldonado no le restaba votos –recordemos que para las PASO Santiago ya estaba desaparecido–, más la hipótesis del exceso de los 7 gendarmes, que que con la ayuda de los medios hegemónicos venían construyendo, le garantizaba al Gobierno Nacional cierta tranquilidad en el contexto de una desaparición forzada.

Por el otro, la pregunta ¿Dónde está Santiago Maldonado? recorriendo toda la argentina y el mundo, el pedido de aparición con vida de todos los sectores de la sociedad y organismo internacionales de Derechos Humanos, la fuerza de las movilizaciones (a las cuales el gobierno intento ensuciar con sus “agentes provocadores”), el cambio de Juez, sumado al hecho que el domingo se termina la coyuntura electoral, le fue dando densidad y sacándole aire al barco de Barberis.

Ese barco, de a poco, se empezaba a encallar, con la salvedad que una parte de su tripulación buscó resguardo –el poder político– y la otra–Gendarmería– quedó a la deriva. Los captores que tenían el cuerpo sin vida de Santiago Maldonado lo hicieron aparecer para recordarle a sus cómplices y encubridores que: “…si no podemos salir juntos de este barco, encalla, y arriba están ustedes y estamos nosotros”.

Nada cambia en referencia a quiénes son los responsables de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, y de quiénes son sus asesinos.

Se abre un nuevo momento político en el escenario nacional, que no puede ser explicado ni abordado con la cabeza puesta dentro de una urna.

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